Infancia… es destino

16 08 2012

Mirando en sus ojos uno encuentra un mundo infinito, un mundo sin prejuicios, un mundo de dulzura, es un mundo que atrapa la belleza de un futuro que muchos han dejado de mirar.

En las manos de los niños se encuentra la capacidad de hacer de una colchoneta: una isla, una fortaleza, una pequeña cama, hasta una computadora. Sus corazones -llenos de alegría y asombro con el mundo que descubren a cada instante-, laten con tanta velocidad que semejan un pequeño colibrí a pleno vuelo.

¿Cómo mantener su inocencia?, ¿cómo hacer para que sus ojos asombrados, no pierdan nunca ese deseo de aprender, de mirar, de ilusionarse y desear?

Sus rostros límpidos, su boca siempre dispuesta a decir verdades, a cuestionar ataduras sociales. Ellos son la posibilidad infinita de enseñarnos a crecer, de ser mejores personas.

Con dolor nos desgarramos las entrañas sociales cada vez que robamos la inocencia de nuestra infancia, cuando negamos la posibilidad a miles de niños de vivir, de convertirse en seres humanos plenos… nos desgarramos cuando les arrancamos el futuro, cuando les lanzamos a las cloacas o a basureros, nos suicidamos socialmente cuando dirigimos nuestro odio hacia los niños.

La muerte social, es una oscuridad que nos envuelve…

Es en los niños donde aún se puede mirar esperanza para un nuevo amanecer.





Al despertar

20 07 2012

Destellos del nacimiento aureo cotidiano, nos ilumina el rostro; suspiro… quisiera que tus ojos que contienen al mundo -ojos de expresión infatigable, llenos de una voz inquebrantable, de futuro-, abran su paso entre la bruma de los sueños.

Te miro como tantos otros días; y doy cuenta del camino que hemos andado. El alma se esconde entre la comisura de los labios, se anida en la garganta y la tensa… intentando salir temerosa, se clava, se enquista, se encierra, no sale… la boca calla lo que el corazón siente.

¡Cómo quisiera que mis sueño llegara a tu escucha!

Sigues inalterada. Respiras a lapsos ininterrumpidos, con una danzarina métrica en el pecho. Mirada mía, recorre tan natural lienzo y se fija en una mueca tuya de dolor. Quisiera penetrar en tu descanso y resguardarte de esos fantasmas que te persiguen.

¡Que mis manos abrazaran tu dolor!, ¡que mis pasos afianzaran tu andar!

Suspiro… me doy cuenta que no te puedo proteger, no puedo procurar que nada te pase… que en esta vida recorremos la calle de la mano, con los hermanos que encontramos, con la fuerza de las voces y la alegría de una vida por construir.

¡Que nuestros labios vibren la canción!

Por fin, parpadeas, se rompe el descanso… nos reconocemos.





Cuando la luz irrumpe

8 07 2012

30 junio 2012. Foto. Ollin Metztli.

Velas, antorchas, luces y fogatas…

La luz de ese fuego se enciende y se reproduce.

Miles de llamas arden, se tuercen con el soplar intempestivo, se inhiben con la lluvia, se esconden por las mañanas y se vuelven a despertar por las noches.

Es una sola energía, es un sólo espíritu, se divide en pequeñas estelas repartidas por rincones infinitos, se vuelven a veces imperceptibles en la oscuridad total, pero ahí están, sólo hay que acercarse.

Las voces con palabra de esperanza, las miradas con ternura, la dignidad siempre manifiesta arde con alegría; enciende con su irrupción, el clamor de millones de velas que no habían reconocido su condición, hasta que sintieron el calor de otra flama que se vuelve inmensa en el andar de gigante.

A pesar del pasado, a pesar del dolor, la llamarada dulce reclama su derecho. Se asume y se levanta, anda, baila, sonríe y contagia con su actuar; anima a arder junto a ella, a ser un solo fuego, una sola palabra con muchas voces.

Arde llamita, aunque a veces no haya otras llamitas cercanas.

Que la hoguera se construye, cuando se juntan las dignas llamaradas.

“Hay que seguir luchando, hay que seguir soñando”.

Lorenzo Ska Lante. julio 8 2012





Ohtli

19 04 2012

Ventana, puerta, pasillo, camino, invitación a pasar al centro de la habitación, del alma, del ser, de nosotros.

Encuentro en tus ojos, el mundo escondido, el mundo negado, el olvidado, el traicionado. Un mundo de sueños de otro mundo, de un mundo en el que nuestro abrazo ha de ser infinito, un mundo de amor en el que el árbol de la historia florezca de la mano de quienes la construyen…

Son los ojos que me invitan a mirar más allá del color de la piel, de la polvorienta, de la arrugada, chamuscada, cuarteada piel de sol. Es la piel surcada por el sudor; piel canela, piel de fuego, piel maíz, germinado contra todo impedimento, contra toda inclemencia…

Son tus ojos, tus manos, tu pelo… tus pies maltratados de tanto andar, de tanto afirmar paso a paso que sigues aquí, que existes a pesar de las luces de neón, del perfume francés y las ropas de seda; existes, porque naciste de la tierra, porque has echado tus raíces en el tiempo, porque tu sangre es nuestra sangre. Eres tú, somos todos…

Porque emergiste de la bruma para recordarnos quienes somos y de dónde venimos… porque mientras nuestra sangre permanezca en esta tierra, viviremos.

De tus ojos ha nacido esta palabra, de tu dolor despierta nuestra nación… que la llama que has lanzado al horizonte bordeando nuestro aureo destino, encienda la razón para luchar por lo que es nuestro.

Epicentro, onda, fuerza, camino… inspiración. Aquí está mi corazón.

 

Lorenzo Skalante. Mexico-Tenochtitlan 2012.





La existencia de los fantasmas

12 04 2012

La duda sobre la existencia de los fantasmas nace de la bruma nocturna en la que el pensamiento soñador comienza a transmutarse en realidad.

El fantasma que acompaña el sueño, es como la sombra que nos sigue a cada paso, su existencia es posibilitada por la acción de la luz que proyecta la forma de un objeto. Es inevitable: ella está porque tú estás.

El fantasma es la huella que ha dejado un recuerdo, su corporeidad depende de la fuerza de la evocación, te persigue porque la alimentas, nace y muere en tu persistencia, en tu búsqueda, en tu deseo.

Si le buscas bajo la cama, en el ropero, tras el espejo, seguro que no le encontrarás. Su cualidad no es aparecer cuando uno esté buscandole, sino por el contrario, cuando uno menos lo espera; se aproxima cuando desprevenido estás… ¡apareció! Pum, has caido de espaldas, te asustas… quieres correr pero no puedes, te escondes bajo las cobijas, cierras los ojos, ojalá se fuera… ojalá se quedara… ojalá…

En la fugacidad de la aparición, se anida aún otro recuerdo que es difícil de borrar, el avistamiento fantasmal es una de las cosas más exóticas que jamás olvidarás, le buscarás, le seguirás, tratarás de averiguar su origen… pero todo está en la energía que mueves con tu pensar, con tu deseo de mirarle.

Su materialidad depende de tu fuerza de evocación.

Si crees que no existen, mira hacia atrás.





Aquí no Es Así

28 01 2012

Largas vidas siguen velando el sueño de un volcán,

para un alma eterna cada piedra es un altar.

 





Cuando Tenga la Tierra

8 08 2011







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